De aniquilaciones leves (6ta entrada)

11.15.2011
Para aquellas personas que no son vaishnabas las cosas no habían cambiado completamente; seguían subiendo los precios y los salarios eran miserables. Ellos infelices y nosotros perseguidos, no es gran diferencia. Nos seguíamos escondiendo en el patío de una escuela abandonada, usábamos sus servicios, como luz, agua, drenaje y los inmuebles para dormir. El problema que nos afectaba era la comida. Nos vimos en la necesidad de salir a conseguirla, porque si pasaba mas tiempo moriríamos.
Esperamos la noche para entrar en acción. Tomamos una planilla de ácido, cada quién se metió tres cuadros, fumamos 10 cigarrillos de hierba y entre todos nos comimos una tira de anfetaminas rojas. Preparados y dispuestos salimos con la ropa más casual para no identificarnos como vaishnabas. Caminamos aproximadamente 5 minutos y encontramos un súper 7, sólo había 2 empleados. “No griten ni se muevan de sus lugares, sacaremos lo necesario y nos iremos sin lastimarlos” Dijo Mayra. Lokillo les apuntaba con una subametralladora, mientras sacamos en bolsas ecológicas algunos alimentos empacados. Lo que sacamos en más proporción fueron vinos y cerveza para tener con que acompañar nuestros viajes de locura.
Sin ningún problema al regresar, notamos que afuera ya no había un solo vaishnaba. Eso nos afecto emocionalmente, por eso al llegar brindamos con whiskey y el mejor cristal de la zona. En un momento de la noche reflexionamos acerca de nuestras familias, ya no sabíamos que había sido de ellos, pero acordamos que en una semana más saldríamos de ahí sin miedo a la vida. Nuestro cuerpo ya no podía aguantar más o nos quedábamos esperando, o salíamos a buscar una oportunidad, en realidad de cualquier forma sabíamos que nuestro destino era la muerte.
Mientras tanto nuestros compañeros capturados seguían siendo estudiados por el Gobierno; sometidos a torturas, latigazos hasta que el dolor se vuelva placer; sexo, 20 personas en una misma ronda y sí oponían resistencia, su cabeza interceptaba una bala; estiros de cuerpo, para ver el límite de elasticidad de las manos a los pies sin que se rompa un solo hueso; mutilaciones, mandar carne de diferentes partes y venderlas a Burger King. Los clientes darán el ‘visto bueno’ para ver que parte sabe mejor, siendo engañados diciéndoles que es carne de animales exóticos. Nadie podía hacer nada, solo esperar la mejor oportunidad para atacar. Nuestra táctica, infiltrar en bebidas opio para aniquilar a todos.